REGIONAL 1. CIUDAD DE BUENOS AIRES
ASOCIACION DEL MAGISTERIO DE ENSENANZA TECNICA
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Turismo Social

altLa Reserva Natural del Iberá late en el corazón de la provincia de Corrientes, donde antiguos cauces del río Paraná formaron una compleja red de humedales, bañados, esteros, lagunas y cursos pluviales. Al observarlo con los rayos del sol pegando en su lecho es fácil comprender por qué los guaraníes lo llamaban “agua brillante”.
Sus principales puertas de ingreso son cinco localidades que se encuentran en el entorno y a las cuales se denomina Portales del Iberá. Se trata de Concepción del Yaguareté Corá, San Miguel, Ituizaingó, Galarza y Colonia Carlos Pellegrini. Por donde sea que los visitantes se acerquen, los esteros ofrecen la posibilidad única de observar muy de cerca la fauna autóctona en estado silvestre. Ejemplares de carpincho, yacaré, ciervo de los pantanos, lobito de río, aguará guazú y más de 300 especies de aves conviven armoniosamente compartiendo aire, tierra y agua.
En cuanto a las actividades que pueden realizarse, cada uno de los portales de acceso cuenta con propuestas propias, adecuadas también al contexto. En líneas generales, los paseos en lancha, canoas o kayaks son los que mayor demanda tienen, ya que a través de ellos es posible realizar una contemplación profunda de la vida en el agua y en las orillas. Los avistajes de fauna, tanto de día como de noche, junto con los safaris fotográficos, conforman un desafío para quienes aman retratar el paisaje y la vida animal.

altTanto por agua como por tierra, la vegetación frondosa y exuberante cubre todas las áreas. El camalote es el más abundante de las especies flotantes, junto con la amapola y ortiga acuáticas, el junco y las achiras. En suelo firme, el lapacho, el laurel, el ombú, el sauce y las palmeras sobresalen entre los montes.
Por afuera de los Esteros, las cabalgatas a los pueblos aledaños ofrecen la posibilidad de conocer la vida ibereña, un poco más allá del estricto entorno natural. Entender que el ecosistema conlleva también un modo de relación social, una música propia y una gastronomía tradicional compuesta de ingredientes como la mandioca, la calabaza andai, el maíz y el chipá.
Desde adentro y desde afuera, los Esteros del Iberá conforman una opción única de conocimiento. Un abanico inmenso de vida que se expande en diversas especies de animales y vegetales. Una reserva que necesita de la constante protección y respeto por parte del ser humano para continuar su curso natural de existencia, tal como lo viene haciendo hace miles de años.

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