REGIONAL 1. CIUDAD DE BUENOS AIRES
ASOCIACION DEL MAGISTERIO DE ENSENANZA TECNICA
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Salud

La Organización Mundial de la Salud asegura que más del 5% de la población global experimenta la pérdida de audición superior a los 40 decibeles para las personas adultas y 30 decibeles para los niños. Los distintos estímulos que se reciben en los ámbitos públicos y privados hacen que el tema deba ser abordado, no sólo a nivel social sino también individual.
En general, a pesar de que cuando se aborda la cuestión en el plano educativo se pone el foco en las dificultades que puede acarrear en el proceso de aprendizaje, lo cierto es que no sólo los alumnos padecen esta problemática.
Si bien en el mundo son muchas las actividades en las que la pérdida de audición se constituye como una enfermedad profesional, en lo que se refiere a la docencia es más común de lo que se piensa. De hecho, un estudio realizado por la consultora estadounidense Wakefield Research señala que el 15 por ciento de los profesores sufre la pérdida de audición, mientras que el promedio del resto de los trabajadores se estima en un 12 por ciento.
En el caso de los profesores de las escuelas técnicas, que también se ven expuestos a los ruidos que se producen en el taller, la audición es un sentido delicado que, si no se protege, puede quedar afectado de manera permanente. Pero para llegar a eso, en repetidas ocasiones se presenta a través de otros síntomas, como dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, alteraciones del ritmo respiratorio y fatiga auditiva, y en situaciones más extremas, trauma acústico y trastorno vestibular (que es lo que da mareos por disfunción del oído interno).
Frente a esto, la prevención es fundamental, por ejemplo, a partir del uso de orejeras o protectores auditivos, que permitan disminuir la exposición y el impacto de los ruidos. Otro modo de avanzar en el cuidado se da con la reducción del contacto con los sonidos fuertes que se producen en la vida cotidiana, por ejemplo, a través de la televisión, los celulares y los aparatos de música.
Si bien a veces los daños no se producen por causas evitables, en gran parte se puede prevenir, por lo que el control periódico con especialistas se vuelve necesario para obtener un diagnóstico certero de cómo se encuentra la persona.

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