REGIONAL 1. CIUDAD DE BUENOS AIRES
ASOCIACION DEL MAGISTERIO DE ENSENANZA TECNICA
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Salud


Entre las diversas enfermedades consideradas como profesionales, la disfonía crónica en los docentes es una de ellas. Reconocida incluso en la Ley de Riesgos del Trabajo, conlleva un daño en la salud del trabajador expuesto a ciertas condiciones laborales. Es que en las escuelas, lograr que un grupo numeroso de alumnos escuche, en ambientes de por sí generalmente ruidosos y de mala acústica, expuestos también al polvillo del aire, las tizas y la contaminación ambiental, se torna una tarea poco saludable y las enfermedades relacionadas con las cuerdas vocales se vuelven habituales. Quedarse sin voz, sentir picazón o irritación en la garganta son señales de alerta de fatiga vocal y, aunque el malestar cese luego de unas horas de descanso, lo cierto es que es necesario realizar una consulta médica.
La disfonía funcional, popularmente identificada como ronquera o afonía, es la patología de laringe más habitual entre los docentes y su origen es el mal uso o abuso de la voz. Entre los indicadores de alerta a tener en cuenta están la tos seca, dolores de cuello y hombros, sensación de ahogo, falta de aire, dificultades para hablar y desaparición de la voz por momentos espaciados del día.
Entre las medidas de prevención y cuidado que pueden adoptarse es aconsejable beber agua natural, dormir ocho horas por día y no competir con el ruido ambiental para tratar de superarlo.
La docencia no es la única profesión que tiene a la voz como principal herramienta de trabajo. Cantantes, actores y locutores también, sólo que ellos suelen recibir entrenamiento específico para utilizarla adecuadamente. Se calcula que casi el 50% de los maestros tienen problemas con su voz o que tienen las cuerdas vocales en riesgo, por ello la educación foniátrica resulta de vital importancia para la salud de los trabajadores del área. Otro paso importante es que los mismos docentes dejen de naturalizar estos problemas como algo común de la profesión y realicen los tratamientos adecuados tanto para evitar padecerlos como para tratarlos cuando aparezcan. Además, se debe tener en cuenta que muchas veces los diagnósticos simples son el primer paso para evitar grandes trastornos o dolencias mayores.

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